Por AMAIUR ELIZARIO la leyenda negra del rock
Muchos creerán que lo que leen ahora mismo trata sobre un cuento chino, o mismamente sacado de Hollywood. Nada más lejos de la realidad. La guerra oculta contra las grandes figuras del Rock ‘n’ Roll, el cine o la cultura moderna ha existido prácticamente desde finales de la década de los cincuenta. Algo que da fe ciega de ello son los archivos desclasificados por el FBI durante los ochenta y más precisamente desde finales de los noventa, cuando salió a la luz la denominada “Operación Caos”, movimiento creado para la eliminación del avance de la contracultura mediante atentados, sabotajes, y lo que es más aterrador, asesinatos. En la actualidad, los restos residuales de aquel complejo movimiento subterráneo del FBI y la CIA, podrían estar encaminados para actuar contra improvisados ideólogos radicales de la comunidad latina: los raperos de color.¿Sabíais que durante las décadas de los sesenta y setenta, la CIA y el FBI, con el total respaldo del Presidente Nixon, crearon un movimiento de persecución para aniquilar a toda la moda Hippy? A ello lo denominaron la “Operación Caos”, la cual consistía en analizar y a la postre exterminar a toda la admiración de la juventud norteamericana, es decir, las mayores estrellas del cine y del rock. Personajes como
Jim Morrison, Jimi Hendrix, Jannis Joplin, Elvis Presley, Marilyn Monroe o el mismísimo John Lennon fueron víctimas de esta macabra operación, falleciendo todos ellos en extrañas circunstancias.Allá por el mes de julio de 1968, Howart Hunt, asesor de la CIA, acompañado por el sector duro del entorno de la Presidencia del país, acordaron crear un nuevo grupo de eliminación de personajes que estorbaban y molestaban a los Estados Unidos. El procedimiento consistía, primero, mediante sabotajes y boicots a películas, conciertos o presentaciones de discos, para acabar, finalmente, deslizándose con una mayor destreza. Se pasó al frío y sencillo asesinato. Las faena final concluye siendo maquillada con sobredosis, suicidios, ataques al corazón o asesinatos a manos de perturbados mentales. Éste último caso es el de Mark David Chapman, el asesino material de John Lennon. Quien conozca la realidad de aquella época, sabrá a ciencia cierta el peso que tenía todo aquel elenco de artistas, líderes de toda una joven generación de la posguerra.
Los prolegómenos de la operación
Todos conocemos de sobra que a lo largo de nuestra historia más reciente, el asesinato político se ha convertido en toda una obra de arte: Lincon, Kennedy, Malcom X o Luther King sufrieron en sus
propias carnes a los embriones de la “Operación Caos”, organizados en menor medida y con bastante menos cuidado, pero con una alta efectividad. Todos ellos han tenido que ver con operaciones clandestinas coordinadas por las principales agencias de investigación y espionaje del planeta, con la única premisa de mantener cierta estabilidad social mal entendida y bajo los cánones de conservadoras mentalidades. Mismos mecanismos que en su momento sirvieron para establecer y mantener dictaduras, como es el caso de nuestro país (entre otros). Extrañamente, los suicidios, las sobredosis y los ataques al corazón fueron las fórmulas preferidas por los artífices de tal siniestra marcha.
Pudo ser Jimi Hendrix el primero de la lista, con un dossier de casi 700 páginas, seguido muy de cerca por el Rey del Rock, Elvis Presley con 600. Hendrix se postulaba como una de las figuras más relevantes para la creciente juventud afroamericana y eso era algo que estorbaba mucho a la Casa Blanca. J. Edgar Hoover pudo ser el autor intelectual de la muerte del famoso guitarrista. Fue él quien, de la mano de la CIA, introdujera (gracias a la inestimable ayuda de la mafia napolitana), cantidades industriales de droga entre la clase media-baja norteamericana (donde una gran parte de la población afroamericana tenía sus raíces), llegando a darle a la CIA el absoluto monopolio del tráfico de LSD en EE.UU. El “Elvis negro de los sesenta” fue encontrado muerto y asfixiado por su propio vómito tras una sobredosis.
Los medios de comunicación elaboración conjuntamente un comunicado oficial donde se describía la muerte del artista como “tragedia accidental”. Lo que nunca contaron fue cómo varios componentes de su banda y teloneros del concierto vieron a su líder estrangulado con una toalla minutos antes de su adiós definitivo. Creyeron que trataba de un sádico ritual más del excéntrico guitarrista. La autopsia confirmó ciertas irregularidades en los informes... Tres días después, el médico forense que examinó los restos de Jimi Hendrix, apareció flotando en un río.
Parecido panorama era el que afloraba el Reino Unido, con un enemigo moral bien claro: The Rolling Stones, y más precisamente su líder, Brian Jones, quien a la postre fuera encontrado ahogado en una piscina, dejando las autoridades archivado su caso como “muerte accidental”. Antes de la fatídica muerte de Jones, su banda ya había acabado entre rejas por posesión de drogas meses antes. Antes de la muerte del cantante, tanto él como su entorno creyeron ciegamente en una rara persecución paranoica hacia los intereses de Brian Jones. La misma suerte corrió el líder del famoso grupo The Doors, Jim Morrison, quien fue encontrado flotando en una bañera de París. Morrison, al igual que los artistas mencionados, ocupaba un lugar privilegiado en la vanguardia izquierdista y rebelde del planeta. Era más que un simple cantante, era un revolucionario. ¿Pudo ser Morrison una nueva víctima de la Operación Caos? Algunas versiones afirman que murió bajo extrañas circunstancias y con un chocante informe del forense, alegando un paro cardíaco (pocos meses después de la muerte de Jannis Joplin). Otras fuentes confirman que
Morrison, harto de una vida repleta de excesos y locuras variadas en el mundo del rock, fingió su muerte para evadirse de un mundo al cual odiaba con todas sus fuerzas. Algo parecido debió pasarle a Elvis, un “rey” que murió sentado en el trono… Mick Jagger, Joan Baez y Bob Dylan sufrieron ciertos “avisos” desde la “Operación Caos” (accidentes de moto, camerinos ardiendo…), aunque con mejor sino que terceros.
Todos conocemos de sobra que a lo largo de nuestra historia más reciente, el asesinato político se ha convertido en toda una obra de arte: Lincon, Kennedy, Malcom X o Luther King sufrieron en sus
propias carnes a los embriones de la “Operación Caos”, organizados en menor medida y con bastante menos cuidado, pero con una alta efectividad. Todos ellos han tenido que ver con operaciones clandestinas coordinadas por las principales agencias de investigación y espionaje del planeta, con la única premisa de mantener cierta estabilidad social mal entendida y bajo los cánones de conservadoras mentalidades. Mismos mecanismos que en su momento sirvieron para establecer y mantener dictaduras, como es el caso de nuestro país (entre otros). Extrañamente, los suicidios, las sobredosis y los ataques al corazón fueron las fórmulas preferidas por los artífices de tal siniestra marcha.Pudo ser Jimi Hendrix el primero de la lista, con un dossier de casi 700 páginas, seguido muy de cerca por el Rey del Rock, Elvis Presley con 600. Hendrix se postulaba como una de las figuras más relevantes para la creciente juventud afroamericana y eso era algo que estorbaba mucho a la Casa Blanca. J. Edgar Hoover pudo ser el autor intelectual de la muerte del famoso guitarrista. Fue él quien, de la mano de la CIA, introdujera (gracias a la inestimable ayuda de la mafia napolitana), cantidades industriales de droga entre la clase media-baja norteamericana (donde una gran parte de la población afroamericana tenía sus raíces), llegando a darle a la CIA el absoluto monopolio del tráfico de LSD en EE.UU. El “Elvis negro de los sesenta” fue encontrado muerto y asfixiado por su propio vómito tras una sobredosis.
Los medios de comunicación elaboración conjuntamente un comunicado oficial donde se describía la muerte del artista como “tragedia accidental”. Lo que nunca contaron fue cómo varios componentes de su banda y teloneros del concierto vieron a su líder estrangulado con una toalla minutos antes de su adiós definitivo. Creyeron que trataba de un sádico ritual más del excéntrico guitarrista. La autopsia confirmó ciertas irregularidades en los informes... Tres días después, el médico forense que examinó los restos de Jimi Hendrix, apareció flotando en un río.Parecido panorama era el que afloraba el Reino Unido, con un enemigo moral bien claro: The Rolling Stones, y más precisamente su líder, Brian Jones, quien a la postre fuera encontrado ahogado en una piscina, dejando las autoridades archivado su caso como “muerte accidental”. Antes de la fatídica muerte de Jones, su banda ya había acabado entre rejas por posesión de drogas meses antes. Antes de la muerte del cantante, tanto él como su entorno creyeron ciegamente en una rara persecución paranoica hacia los intereses de Brian Jones. La misma suerte corrió el líder del famoso grupo The Doors, Jim Morrison, quien fue encontrado flotando en una bañera de París. Morrison, al igual que los artistas mencionados, ocupaba un lugar privilegiado en la vanguardia izquierdista y rebelde del planeta. Era más que un simple cantante, era un revolucionario. ¿Pudo ser Morrison una nueva víctima de la Operación Caos? Algunas versiones afirman que murió bajo extrañas circunstancias y con un chocante informe del forense, alegando un paro cardíaco (pocos meses después de la muerte de Jannis Joplin). Otras fuentes confirman que
Morrison, harto de una vida repleta de excesos y locuras variadas en el mundo del rock, fingió su muerte para evadirse de un mundo al cual odiaba con todas sus fuerzas. Algo parecido debió pasarle a Elvis, un “rey” que murió sentado en el trono… Mick Jagger, Joan Baez y Bob Dylan sufrieron ciertos “avisos” desde la “Operación Caos” (accidentes de moto, camerinos ardiendo…), aunque con mejor sino que terceros.La Operación Morsa, o el caso Lennon
Mark David Chapman era aparentemente un joven que cumplía con todos los parámetros de la normalidad, hasta que a los diecinueve años ingresó como huésped en un campamento de la CIA en Beirut, sometiéndolo a tratamientos psiquiátricos y programándolo para futuras misiones de la agencia. Para ello, las altas esferas científicas lo trataron con las típicas recetas de la CIA. Sustancias como la torazina o la terapia de la hipnosis fueron las armas experimentadas en el joven Chapman. El asesino de Lennon fue uno de los pioneros en la cadena de montaje de asesinos programados de la CIA. Por si las moscas, la “Operación Morsa” -así se le denominó a la operación que acabaría con la vida de Lennon- tenía un Plan “B”: en caso de fracasar, Chapman alegaría ante la justicia enajenación mental transitoria para excusarse sobre la rara ejecución del cantante. Tras duros años de preparación, a Chapman le llegó la hora de la verdad.
Mark David Chapman era aparentemente un joven que cumplía con todos los parámetros de la normalidad, hasta que a los diecinueve años ingresó como huésped en un campamento de la CIA en Beirut, sometiéndolo a tratamientos psiquiátricos y programándolo para futuras misiones de la agencia. Para ello, las altas esferas científicas lo trataron con las típicas recetas de la CIA. Sustancias como la torazina o la terapia de la hipnosis fueron las armas experimentadas en el joven Chapman. El asesino de Lennon fue uno de los pioneros en la cadena de montaje de asesinos programados de la CIA. Por si las moscas, la “Operación Morsa” -así se le denominó a la operación que acabaría con la vida de Lennon- tenía un Plan “B”: en caso de fracasar, Chapman alegaría ante la justicia enajenación mental transitoria para excusarse sobre la rara ejecución del cantante. Tras duros años de preparación, a Chapman le llegó la hora de la verdad.
En diciembre de 1980, Chapman aterrizaba en Nueva York para consumar su obra. Después de hospedarse en un céntrico hotel, adquirió por enésima vez en su vida el ejemplar de “El Guardián Entre el Centeno”, obra que imprimió un fuerte sello en la vida del protagonista durante sus primeros años de adolescencia. Chapman se mantuvo ante los apartamentos Dakota la mayor parte de ese día. A las 17:50h, Lennon y Ono se desplazaron desde su domicilio hasta los estudios de grabación para culminar los últimos retoques en el álbum póstumo Milk and Honey. La pareja tuvo que escurrirse hábilmente del bulto para poder llegar al taxi. No obstante, tan sólo uno entre decenas de fans consiguió un autógrafo del cantante. Aquel fue Mark David Chapman, quien consiguió que su ejemplar del flamante LP de la pareja Double Fantasy fuera firmado por el cantautor. Aquel momento de gloria fue inmortalizado por varios fotógrafos. Chapman, aturdido por su brutal golpe de fortuna, permaneció a la espera hasta las 11 de la noche, que fue cuando la limusina del feliz matrimonio aparcaba en el parking del edificio. John y Yoko pasaron junto a Chapman cuando éste realizó seis disparos, cuatro de los cuales impactaron en la espalda y hombro de John Lennon. El futuro asesino tuvo tiempo para sentarse a leer su libro a pocos metros del moribundo Lennon mientras llegaban las ambulancias. Chapman reconocería a la postre formar parte de la “Operación Caos.Estos asesinatos y las extrañas circunstancias en las que se encontraron lo cuerpos sin vida de los Elvis Presley, Hendrix, Morrison y Marilyn Monroe, inducen a creer que había algo más allá que paradójicas casualidades en accidentadas muertes, pero sobre todo deja claro que un país como los EE.UU. tiene el poder suficiente y las herramientas necesarias para deshacerse de quien estorba en sus objetivos primarios.










































