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Entrevistas

Incorrección política

El análisis y comentario político, de cuestiones navarras y del resto del mundo, nos lo da sin tapujos el politólogo y escritor Juan José Domínguez

Juan José Domínguez

Hablemos de dineros...

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Economía

miércoles, 20 de octubre de 2010

Fumadores, dispérsense, ¡ar!

La nueva Ley anti tabaco que prevé el Gobierno español tenía claro que todos los bares tenían que ser sin humo. Pero habría más. Al menos, eso pensaba nuestro colaborador Eloy Rabo. Y sí, en efecto, así será. Porque resulta que entre lo previsto está prohibir fumar cerca de colegios y hospitales. Eloy da otras propuestas para los legisladores, como recuperar maneras de antaño. Lo mismo alguien toma nota. Nunca se sabe.


Por ELOY RABO
Aquello de "os lo dije"

Vamos a ver. Estaba claro que iba a suceder, así que no se lleven las manos a la cabeza. Lo de suprimir los malos humos en el curro y en los bares era sólo el primer paso para ir a más. Y lo siguiente, decía yo, iban a ser los parques. En efecto: según la nueva Ley, que ya están poniendo bonita, se prohibirá fumar en parques infantiles, cerca de colegios (que alguien nos dirá qué cojones es "cerca", supongo) y cerca de hospitales (vuelvo a preguntarme por el sentido de "cerca" y "lejos", aunque ví los capítulos de Barrio Sésamo en los que Coco lo explicaba). Hala, alegría p'al cuerpo. Mens sana in corpore sano, y los que no sean del corpore sano, que se vayan alejando de los lugares sensibles.

Esta nueva ley va a darnos grandes momentos de humor. Va a ser muy divertido ver a celadores y médicos corriendo en sus descansos para alejarse de la puerta de los hospitales, donde ahora bajan a fumar (la entrada de la Maternal de Virgen del Camino en Pamplona es un espectáculo nicotínico a diario), cruzando la calle en plan piquete, o así. Y divertido será cuando los policías vayan, metro en mano, a comprobar que están a la distancia reglamentaria. También pueden hacerlo contando los pasos, como los árbitros de fútbol de antes.

De descojono será también ver a los agentes de la autoridad vigilando alrededor de los parques infantiles, no para evitar que haya exhibicionistas sino para controlar que las madres y padres de los retoños no se enciendan un piti. Quizá algun día ocurra que, mientras la pasma multa al padre fumeta, pase por ahí el hombre del saco o el señor misterioso que se llevó a Maddeleine y acabe habiendo un niño menos en el columpio. Pero nada, las hordas tabáquicas habrán perdido una batalla. Y a cada batalla ganada se gana un poco más la guerra.

Lo próximo será, y si no al tiempo (a ver si no acierto, como acertaba con lo de los parques), ponerles unas campanillas a los fumadores, en plan leprosos, para que los padres con niños se alejen del apestado. Ítem más: al padre o madre que no aparte al crío, multa al canto. Y, en unos años, habrá inspectores del Servicio Social que vayan por las casas, a ver si el padre fumador le da al vicio en el mismo piso de 80 metros cuadrados en el que viven sus retoños. Motivo será para quitarle la custodia, como poco; y eso si no nos ponemos chulos y lo llevamos a galeras.

Que sí, señores políticos. Que el tabaco es el principal problema de la sociedad actual. Ni la crisis, ni el paro, ni la corrupción, ni las prebendas, ni él fraude fiscal que cometen hasta algunos cargos públicos. Ni la contaminación, ni que nos carguemos el planeta, ni los chinos explotados en talleres ilegales, ni la trata de blancas. Sigan zurrándole al mono, que fuma. Y eso sin dejar de cobrar impuestos a las labores del tabaco, que son demasiado sustanciosos p'andarse con chorradas.

9 comentarios: on "Fumadores, dispérsense, ¡ar!"

raularkaia dijo...

Agur bero bat, Txistorreros:
Como bien dice el señor Rabo, la nueva ley tiene algo de despropósito, es verdad. Pero también tiene su lado bueno. Ganaremos en salud: quienes fuman y quienes nos "invitan" a un pitillo y nos convierten en fumadores pasivos.
Por lo demás, más allá de actitudes policiales, sería interesante incidir en campañas educativas e informativas que sean agresivas, que revelen la crudeza del daño que el lobby tabacalero causa a la salud humana. En España, como siempre, todo es light, no sea que el personal se asuste. Acabo de regresar de Argentina y Uruguay. Llevan varios años con la prohibición de fumar en bares, restaurantes y otros garitos. Y, sobre todo en Uruguay, las cajetillas de tabaco portan inquietantes fotografías de gente destrozada por el tabaquismo.
Finalmente, decir que la educación no debe esperarse de los Gobiernos, ha de empezar en casa. A un padre o madre que fuma delante de su hijo se le tendría que caer la cara de vergüenza, porque está vendiéndole boletos a su hijo, boletos para ser agraciado en la rifa de la adicción al "piti".
Un abrazo a todos.

Syldavo dijo...

No sé si es el principal problema, pero el tabaco mata 60.000 personas al año... Comparado con eso, los 800 y pico asesinados por ETA serían un chascarrillo (que no lo son, por supuesto).
Así que bienvenida la ley y cuanto antes.

Padre Angel Kakustarra dijo...

Pues sí...
¿Y que vamos a hacer los adictos al incienso?

CR7 dijo...

Pues yo no fumo pero me pace digo de checas o las SS andar a la caza del fumador. No permitir fumar al aire libre es una cacicada pero lo es más tratar de solucionar un problema sin hacer nada más que prohibir. No alcanzo todavía a comprender la razón por la que no se mantienen en todos los lugares donde se prohibe fumar espacios habilitados y cerrados a cal y canto (excepción hecha a la puerta) para las personas que quieran fumar. Y seguimos prohibiendo por el placer de prohibir...Y dale perico al torno...torno con

licor dijo...

Soy fumador. Estoy en contra de la Ley.

Si fumar mata no me prohibas fumar. Sencillamente no me lo vendas. No prohibas fumar. Prohibe el cultivo, fabricación, distribución y venta del tabaco. Y a continuación reduce gastos (el decretazo supuso el ahorro de 6.000 millones) para recuperar los 10.000 millones de euros que el estado ingresa vía impuestos.

Soy fumador. Soy adicto a la droga que me vendes y con la que financias tu estado. Por favor no me la vendas. No soy un leproso o un apestado. Soy un adicto y el Estado es mi camello

Syldavo dijo...

Yo no quiero prohibirte que te envenenes ni que te mates. Allá tú. Pero desde luego no paso porque me envenenes también a mi. Fuma lo que quieras, pero no en el aire que voy a respirar yo.

licor dijo...

Sr. Syldavo. Como yo, mucha gente no estamos en disposición de decidir si queremos envenenarnos o no. Somos adictos. Se que la culpa es mía y no suya. Por eso nunca fumo delante de gente a la que le molesta fumar. Estoy en contra de la Ley, no porque me prohiba fumar en sitios públicos sino porque me permite fumar en el resto. Por tanto lo que pido es que no se me suministre tabaco, y que los 10000 millones que ingresa de quienes como yo somos drogadictos legales, el estado los recaude, por ejemplo, subiendo los impuestos a todos.

Estoy seguro de que a Ud., sabiendo la cantidad de muertes que se ocasionan al año, no le importará, a pesar de que le toquen el bolsillo. Es por una buena causa social.

Syldavo dijo...

Ya que es usted incapaz de responder de sus actos, lo mejor es que algún familiar inste del juzgado competente un expediente de incapacitación, de modo que usted no pueda disponer de dinero y gastárselo en tabaco. Si la cosa es muy grave se puede pensar en el internamiento en alguna institución. Pero no pretenda que el resto del mundo haya de organizarse en función de su adicción.

licor dijo...

Sr. Syldavo si no se trata de incapacitar a 10 millones de españoles. Se trata de erradicar de nuestra sociedad esta lacra. El fumador va a seguir fumando, aunque le prohiban fumar en la calle. Lo hará en casa. Lo hará donde sea, porque sabe que bajando al bar de la esquina hay una maquinita que satisface el mono de su droga. Yo no quiero organizarle la vida, pero si quiero de los poderes públicos que erradiquen esta vergüenza de oferta al público. Ya se que la culpa es mía. Lo reconozco. Soy un cretino. Sólo quiero que el Estado se aproveche de cretinos como yo para engordar las arcas públicas. Y eso no es organizarle la vida a nadie