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Juan José Domínguez

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Economía

sábado, 8 de mayo de 2010

¿Efecto Mozart...? No, Efecto Investigador

Replicado con autorización de ElPez


Ciencia de la chunga. Leo en El País un titular de esos de ciencia que serán repetidos y se convertirán en uno de los temas del día: "Los bebés que escuchan música clásica no son más listos. Un estudio de la Universidad de Viena confirma que el llamado 'efecto Mozart' no existe".

Se refiere a un intento de réplica de la famosa teoría de Alfred A. Tomatis, que publicó a comienzos de los 90 Pourquoi Mozart?, donde afirmaba que poniendo Mozart a los bebés se estimulaba el desarrollo del cerebro, y demás maravillas. En 1993 un equipo de la Universidad de California en Irvine, Rauscher, Shaw y Ky publicaron en Nature una investigación que parecía avalar la idea de Tomatis: analizaron cómo evolucionaban 36 alumnos adolescentes tras escuchar 10 minutos de una determinada sonata para dos pianos (la K448 en Re M) de Mozart: mejoraban sus habilidades espaciales-temporales y su cociente intelectual. Un estudio que fue exagerado, malinterpretado y convertido en una de esas afirmaciones que se repiten y se dan por aceptadas (como que usamos el 10% del cerebro, que la telepatía existe o que tenemos los gobernantes que nos merecemos).

Habría que explicar que ésta no es la primera refutación del efecto Mozart, así que la noticia, tal y como está siendo recogida por los medios, es un poco exagerada. Afortunadamente, y a pesar de la popularidad del efecto y del poder de las tonterías para penetrar y quedarse en nuestra sociedad tan analfabeta y crédula, la refutación de Alfred Tomatis, Frances Rauscher y demás ya había tenido lugar hace años. Basta con mirar un poco la red para comprobarlo (y de paso veo que en diversos artículos he mencionado que nunca se replicó esa investigación). De hecho, cada vez que se habla de la psicología del aprendizaje hay que mencionar que ese efecto existe más como una profecía autocumplida de los investigadores (y de los padres) que otra cosa. Lo gracioso es que el mismo artículo explica esa situación y cómo esta pieza de psicología popular era ya algo poco fiable.

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