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martes, 3 de noviembre de 2009

Los adolescentes de hoy son clónicos

Por ELOY RABO
Adolece de falta de adolescencia


El tipejo de aquí a mi izquierda tiene nombre, pero no lo recuerdo. También tiene cara, aunque haya pedido a los maquetadores de esto que se la tapen. Simplemente porque es menor y, teniendo en cuenta el caso Belén Esteban, paso de quedar para la historia como el capullo que provocó el cierre de La Txistorra Digital. De todas maneras, aunque aquí le pongan un tomate en el jeto, pueden vérselo (el jeto, no piensen mal) en cienes y cienes de páginas de la Red. Se le conoce en Internet como "El niñato del metro de Valencia", debido a un vídeo en Youtube que le hizo famoso.

Por si no han visto el vídeo ni quieren verlo, les diré que no esperen que en él se nos demuestre que el chaval es un genio de las matemáticas porque hace raíces cúbicas a una velocidad de vértigo. Ni tan siquiera le vemos dando toques sin parar a un balón de fútbol, qué va. Es un oligofrénico al que se le va la mano en un vacile a un tipo de unos sesenta años que a punto está de calzarle una hostia, probablemente la que sus padres no le dieron en el momento oportuno. Tras el primer vídeo, hubo un movimiento popular contrario al niñato, al que incluso querían ir a buscar al instituto valenciano donde "estudia" (jo, jo, jo... no ponerle comillas sería presuponerle inteligencia). Él, en cualquier caso, se permitió el lujo de un segundo vídeo donde, lleno de argumentos y pletórico en la sintaxis, decía que los frikis de "Internéeeee" "no sabéis otra cosa que hacer".

Toda esta chapa es el contexto, el dramatis personae. El resto es el llanto porque los adolescentes de hoy se me antojan, en una gran parte, réplicas del chavalito este. El otro día, mientras esperaba a que Laura, con una M amarilla bordada en el polo, me diera algo que llaman fast-food, andaba rodeado de chavales y chavalas de catorce, quince, dieciséis años. Mirándoles a ellos (lo de ellas merecería no capítulo sino enciclopedia aparte) observé que casi todos estaban cortados por el mismo patron que "El niñato". Los codos apoyados en las mesas del restaurante, en plan John Wayne en el saloon, echando hacia adelante unas manos ganchudas seguramente avezadas en el arte de liar porros y en el hábito de escribir mensajes de móvil; la boca torcida, el labio inferior caído con gesto eterno de perdonavidas. La misma mirada chulesca, el mismo rostro de quien se cree superior a todos. La actitud ante la vida del que piensa que sabe más que nadie y se mola a sí mismo como nada en el mundo puede molarle.

El niñato del Metro de Valencia, pensé mirando aquel paisaje semihumano, no es una excepción. Tampoco es que tenga imitadores, lo cual tampoco sería descartable teniendo en cuenta que hasta el tipo que declaró haber asesinado a Marta del Castillo recibía cartas de amor en el centro de menores. No, señores. El niñato del Metro de Valencia es uno de los más famosos, de los más vistos, de los más odiados por los que fuimos adolescentes en otra época... pero es sólo uno más de los adolescentes y púberes de la sociedad de hoy. Lo cual, qué quieren que les diga, me parece lamentable.

Probablemente no fuera del todo sano lo que hacíamos los de mi generación con quince años, cuando nuestras aburridas tardes de sábado con 500 pesetas de paga se limitaban a un paquete de pipas vaciado en un banco de la plaza. Quizá no era normal aquella reacción de las chicas al cruzar los brazos y taparse con la carpeta los incipientes pechos fruto de su reacción hormonal. Pero tampoco me digan que es tan comprensible lo de hoy: pronunciadísimos escotes en cuanto hay dos aceitunas para rellenarlos, cortísimas minifaldas, Tuenties y Facebooks llenos de fotos insinuantes y semidesnudos, educación y civismo ausentes y complejo de superioridad desbordante. Yo salí con la bolsa de la hamburguesa pensando que de esta semana no pasaba lo de hacerme un plan de pensiones. Si espero que me paguen la mía estos elementos, estoy más jodido que Lucía Lapiedra.

16 comentarios: on "Los adolescentes de hoy son clónicos"

Nerea dijo...

Suelo estar de acuerdo contigo, Rabo, pero me parece que este artículo es una excepción.

Muchas veces hablo precisamente de lo que tú escribes, y de cómo han cambiado los adolescentes, ya no de tu generación a la mía, sino de la mía a la de los chavales sólo 5 años menores que yo. Las nuevas tecnologías, las telecomunicaciones, las formas de ocio, la forma de vestir... todo es diferente a hace sólo 5-6 años. Pero, ¿es eso "culpa" de los adolescentes de ahora? Yo, sin duda, opino que el que haya gente como la que describes no es consecuencia de los móviles, Internet o el bumping, sino de esta reciente mentalidad entre los padres del "no vamos a traumar al chaval con un poco de disciplina". Por supuesto, la "culpa" no es sólo de ellos, pero sí es un factor importantísimo.

Por otra parte, me parece que generalizas muchísimo al calificar a todos los adolescentes de la misma manera. Supongo que como lo bueno nunca es noticia, simplemente no vemos las virtudes de los jóvenes de hoy, pero sí todos los defectos. Fui adolescente hace nada y mis hermanas lo siguen siendo; nunca he tenido relación directa con chicos como los que describes, solamente en lugares por los que sé que suelen salir, y créeme: no son la mayoría, ni muchísimo menos.

ADOLESCENTE dijo...

Alucino con Rabo y Nerea.
Rabo:
O se te ha cortado la digestión de la hamburguesa llena de colesterol o lo flipas más que un cani con un crcifijo de Camarón.

Nerea:

A ti también se te ha ido la txola, porque parece que tienes 30 años.

VIEJOSSSSSS AMARGADOOSSSSSSSSSS

Nerea dijo...

Tengo mis sospechas de que ADOLESCENTE no es tan adolescente como quiere hacernos creer. Ya siento parecer que tengo 30 años, oyes.

Zaldiko dijo...

Si queréis hacer un artículo sobre la adolescencia en Navarra, sería interesante que mandaseis un "topo" a una de esas bajeras donde ahora mismo pasan más del 60/70% de su tiempo la juventud y los estudiantes navarros (me-ca-güen-lá) y nos dejaseis aquí los resultados de ese reportaje de investigación. Se habla mucho del botellón, de los canis andaluces y de los "nengs" varios que hay por ahí, tipos de adolescentes poco habituales por aquí en gran parte porque los navarros (los "cuencos" al menos) están metidos en sus bajerukis y no son tan visibles. Pero si rascáis un poquito en el asunto tenéis tema, no para un post, sino para un blog entero.

Profesor Moriarty dijo...

Ya no hay respeto ni educación, por regla general, entre los adolescentes varones. Se ríen de sus compañeros por leer un libro, se burlan del profesor, se propasan con las chavalas... joder, si existe hasta un síndrome que se llama "síndrome del emperador", donde el crío es un déspota con los padres. ¡Hasta aquí podíamos llegar!

Yo los malos comportamientos de estos niñatos se los quitaba con dos buenas hostias. Y si no vienen dadas por los padres, se las tiene que dar alguien. Con este sistema de "dos buenas hostias a tiempo" si el crío es un cabrón se acaba con la tontería, hombre. Y no hay que andarse con remilgos y cogiéndonosla con papel de fumar.

Porque más vale prevenir que lamentar... que luego te sale el crío un cani o una choni. O pior

Amaiur Elizari dijo...

Gran post, me ha gustado mucho, y a Nerea decirle que comparto con ella (como casi siempre) lo que dice.

Quizás es cuestión de modas, tendencias sociales o simplemente llamar la atención en un entorno que se les queda algo chico.

Muchas veces voy en la villavesa y les veo con el móvil y la música alta, impasibles al resto, tan alta como para que un señor mayor como el del vídeo les diga 4 cosas para que se pongan unos cascos y no molesten, pero los otros se hacen los suecos.

Yo soy de los que no me callo y muchas veces creo que acabaré pasando la línea que separa el cogerle del cuello a alguno de estos vacilones y provocoadores niñatos, por no hablar de las niñatas txonis, poligoneras y con gran amor por lo fosforito macarra y motero kinki, distinguibles como "coletunos" a bordo de una moto cutre.

levmishkin dijo...

¿y quienes son los padres de esos adolescentes? que digo yo que algo tendrán que ver en todo esto.
Claro nosotros, los padres, nos refugiamos en nosotros mismos, en nuestros egipcios, maquetas de tren, música ya clásica, o geypermans de la época. Pero a los jovenes el cuerpo les pide marcha y conocer gente. Y este es el mundo que les hemos dejado y hacen lo que pueden.
Y en cuanto al tipo del vídeo, en mi época se utilizaban a los punkies para decir lo mismo.
En cualquier caso parece que siempre la culpa la tienen otros.

Uno que fue un joven irresponsable.

El Filibustero dijo...

También pienso que no hay que generalizar. Existen dichos que se repiten de generación en generación, y que pueden comprobarse leyendo libros (me vale con las novelas) de distintos períodos históricos. Esos dichos no son otros que "ya no hay hombres como los de antes" o "la juventud actual es un desastre, otra cosa era antes" y etc...
Es algo que se repite continuamente en el transcurso de la historia, lo cual me lleva a opinar que quizás se trate de una cuestión de perspectivas o de resistencia psicológica al cambio.
Cada generación es libre de adquirir unas características que la definan, pero hay que tener claro que coetáneo no es lo mismo que contemporáneo.
Y si una generación quiere caracterizarse por su caracter ameboide, pues allá ellos. (Algo tendrán que ver las olíticas de educación)

Anónimo dijo...

COJONUDO, SI SEÑOR.
Claro que no hay que generalizar, pero en síntesis se entiende perfectamente lo que quiere decir: es muy gráfico lo de la bolsa de pipas ene el banco.

Txalo!!

José Miguel Sánchez dijo...

Yo aporto el artículo de opinión de Pérez Reverte de este finde en El Semanal XL sobre nuestra generación de jóvenes:

http://abcdesevilla.xlsemanal.com/web/firma.php?id_edicion=4647&id_firma=9990

Chantreano que no se descojona dijo...

Yo estudié una carrera de esas de letras que sólo sirven para mandarte al desguace, con titulo y todo, al pisar el mundo real; y de la gente que comenta el artículo del semanal pues res de res. Aquellas clases eran un muermo de copistas y poco más. Yo descubrí pronto la cafetería y el préstamo de libros en la biblioteca, y porque se podía fumar sin chupar frío, que si no de qué. En fin, la universidad hace unos diez años era una mierda, y no tengo noticias de que haya ido a mejor.

Si ya se nos pone tierno hasta Reverte, apaga y vámonos, que ya es el fin, sin remedio.

M i K e L dijo...

Eloy Rabo debe de ser un hombre en edad provecta, con pensamiento propio de abuelo Cebolleta. Un regalito de un educador de adolescentes:

"Los jóvenes son por carácter concupiscentes, y decididos a hacer cuanto puedan apetecer. Y en cuanto a los apetitos corporales son, sobre todo, seguidores de los placeres del amor e inconsistentes en ellos. También son fácilmente variables y en seguida se cansan de sus placeres, y los apetecen con violencia"

"Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros."

"Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros."

"Los jóvenes de hoy no parecen tener respeto alguno por el pasado ni esperanza alguna para el porvenir."

La primera de las citas es de Aristóteles que debe ser de Estafeta mismo; las dos siguientes son de Sócrates que todo el mundo sabe que es de Zizur y la última es de Hipócrates, ese médico que trabaja en la clínica del Opus.

Porque como en botica, hay adolescentes como los descritos y otros muy, muy normalitos...hasta demasiado diría yo.

Anónimo dijo...

Otra vez el cuentito de siempre?
Que si los jovenes esto, que si los jovenes lo otro... una sarta de generalidades y ademas, basadas en puras impresiones personales.

Nerea dijo...

Vamos, Rabo, que te vas a tener que agenciar algunos coleguillas adolescentes para enterarte de lo que realmente hay por ahí.

Eloy Rabo dijo...

Pues serán puras impresiones personales, pero bastante tengo con cruzármelos a diario como para encima intimar con ellos.

Anónimo dijo...

tengo veinte años y no puedo estar más de acuerdo con este artículo.
tengo muchísima suerte de haber recibido la educación que he recibido,pero me averguenzo de la gente de mi generación,pero más de todos aquellos padres y gentucilla que les hayan criado(porque en este caso no se puede decir educado). me dan pena.