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Juan José Domínguez

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Economía

lunes, 14 de septiembre de 2009

Pero a Rosa la llamaban "guarra"

Inventariando monumentos

El Monumento a los Fueros del Paseo Sarasate puede ser el símbolo que más de acuerdo ponga a los navarros. Es auténticamente transversal: desde la derecha hasta la izquierda, nadie duda de los valores que representa (aunque, tal vez, represente distintos valores para cada uno). Logotipo de la Hacienda navarra, final de manifestaciones de la derecha, replicada en cartón piedra para ir encima de los coches de la campaña de la izquierda abertzale hace unos años. Y, sin embargo, pocos recuerdan, si la saben, la historia de Rosa, la modelo de la matrona que sujeta en su mano (izquierda, por cierto) el pergamino con la Ley Foral.


Se llamaba Rosa Estefanía Oteiza Armona, contaba 19 años cuando sirvió de modelo para la escultura y vivía, por aquel entonces, en la calle San Antón. Su vida entre 1883 y 1970 es más bien desconocida. Sin embargo, un detalle no pasó desapercibido para la Pamplona del momento: era la amante de José Martínez de Ubago, hermano de Manuel, el arquitecto que erigió el monumento. Han leído bien: "amante". José Martínez de Ubago, casado, vivía una relación ilegítima con la joven Rosa, de la que tuvo varios hijos.

Una cara que fue reconocida
El escultor tomó, como era por cierto costumbre en la época, a su musa (a la de verdad, aunque fuera ilegítima y contraria a la moral) como modelo de la escultura que le perpetuaría. Así, la matrona de bronce, de 5 metros y medio de altura y 5.000 kilos de peso, tenía la cara de Rosa. Los ciudadanos de la Pamplona cerrada y sacristía de antaño - ¿sólo de antaño? - repararon en el parecido físico seguramente el mismo 7 de abril de 1903, cuando la estatua fundida en la casa Masriera y Campius de Barcelona fue colocada en lo más alto del monumento. No nos cuesta imaginar esa zona del entonces Paseo de Valencia llena de curiosos viendo aquel instante histórico. Les faltaba el helado de Nalia; más que nada porque en el local en el que hoy se ubica la heladería estaba puesto el taller de cantería de Lino Irigaray, donde se hacían los trabajos en piedra y mármol para el monumento.

¿Se imaginan los comentarios, los rumores, las maledicencias de los pamploneses al ver los Fueros representados en aquella joven de moral inaceptable? Pudo ser uno de los motivos por los que decidieran, finalmente, no inaugurar aquel monumento que había surgido de la cuestación popular y del fervor por lo logrado en la Gamazada. Aquel fervor patriótico se evaporó por las conveniencias sociales que, por cierto, lograron al final que Rosa se fuera de Pamplona. No debía de aguantar bien las murmuraciones e incluso los insultos que, abiertamente, le dedicaban sus conciudadanos a la rompefamilias.

Dice la intrahistoria de Pamplona, la que cuentan algunos PTV, que Rosa Oteiza volvió a Pamplona, muchos años después, cuando el monumento ya acumulaba suciedad y contaminación. Dicen que su vida terminó con aprietos económicos, y sin dejar de escuchar aquel "guarra" o cosas peores que los catolicísimos vecinos de la vieja Iruña le dedicaban. Rosa no era la matrona de los Fueros: era una pobre mujer que murió con 87 años sin el homenaje - todo lo contrario - de su ciudad.

No descubrimos nada. Lo contó, por ejemplo, Javier Eder en El País en 2003. También venía impreso en el librillo Pacto y Libertad que sacó el Gobierno de Navarra en el centenario del monumento. 106 años después, su principal protagonista, Rosa, sigue sin recibir su desagravio. Quizá éste podría consistir en una inauguración popular de este símbolo incontestable de la Comunidad. Y quizá, ya que fueron los periódicos los principales valedores de la construcción del monumento, tal vez nos toque a los bloggers promover su tardía inauguración. Porque hoy representa, para cualquiera, la esencia de lo navarro, sí: pero a Rosa la llamaban "guarra".

16 comentarios: on "Pero a Rosa la llamaban "guarra""

El tío Goyo dijo...

gran post, yo me apunto al festejo

txikito de Atarrabia dijo...

Gora Rosa Askatuta!

Nerea dijo...

Todas las tardes sentándome en el monumento a los fueros y yo sin saber la historia completa. Gracias por el post.

Chantreano que se descojona dijo...

Joe... esta no me la sabía, y con lo que me gusta enredar por la intrahistoria de Pamplona.

Muy bueno.

¿Por cierto, viendo las fotos... cómo coño subieron la estatua a la peana?

Redacción LTXD dijo...

Buena pregunta, chantreano. Nosotros no tenemos ni idea. Sabemos que no estaba el arquitecto y que, curiosamente, el que dirigió los trabajos fue el hermano escultor (o sea, el amante de Rosa).

Imaginamos que a poleazo limpio, como durante muchísimos siglos se hicieron las cosas. Poleas y a puro huevo.

la ratita presumida dijo...

A mi también me ha pillado en pañales esta historia.

Muy bueno el post y si hay que promover algo... contar conmigo, entre bloggers anda el cuento, no?

A ver cuando la inaguramos, elegir una buena fecha, eh?!

El Maestro de Esgrima dijo...

Pues lo de la inauguración tomáoslo en serio porque se puede hacer y si queréis lo hacemos ¿eh?

Carlos dijo...

Me ha gustado la historia, gracias.

El Filibustero dijo...

Hay que montar una gran inaguración, pero sin banderitas de partidos ni leches en vinagre.
No estaría mal con una txistorrada.

Loli Carrión dijo...

Si se hace una fiesta yo no tengo problemas en hacer un detape integral
A fin de cuentas, a mi también me llaman guarra

Anónimo dijo...

Una puntualización a eso del "fervor patriótico" que se evaporó. Poco o nada tuvo que ver la musa del escultor. El fervor suscitado por la Gamazada, en los años 1893 y 1894, se desinfló en cuanto se puso en marcha la cuestación popular con la cual se iba a sufragar el monumento. El personal apenas aflojó la cartera, las obras quedaron suspendidas durante largos periodos, y no acabaron hasta 1903. Contra la creencia de que el monumento se hizo gracias a la contribución desinteresada de la ciudadanía, la realidad es que al final quien tuvo que apoquinar fue la Diputación Foral.

Redacción LTXD dijo...

Para aportar el dato que matiza el último anónimo. Leemos en el folleto Pacto y Libertad, editado en 2003 por el Gobierno de Navarra (heredero de la Diputación Foral) que hubo un "enfriamiento del ardiente espíritu fuerista de 1893, una vez que se vió que los Fueros dejaban de estar amenazados, lo que queda avalado por el hecho de que la suscripción popular organizada para financiar la obra no alcanzara, ni de lejos, las expectativas trazadas".

También se mencion la posibilidad de que no gustaran mucho las placas de 1905, que algunos habrían considerado excesivamente nacionalistas. Esto es: "Nosotros los vascos, que no tenemos otro señor que Dios, acostumbramos a dar acogedor albergue al extranjero, pero no queremos soportar su yugo. Oídlo bien vosotros, nuestros hijos".

En cualquier caso, sobre lo que es estrictamente económico, hay que decir que el presupuesto del proyecto era de 125.000 pesetas y que, por suscripción popular, sólo se lograron 70.000. En 1895 los promotores pidieron 15.000 pesetas a la Diputación y al Ayuntamiento (15.000 a cada uno) y rebajaron el proyecto para que costase 100.000 y así cuadraran las cuentas.

Independientemente de eso, parece cierto (por la misma fuente) que la presencia como matrona del monumento de Rosa Oteiza fue un freno para la inauguración del mismo.

Saludos.

Txikito de Morentin dijo...

Gora Rosa buztankada!

M i K e L dijo...

Dándole caña al tópico más conocido, lo de subir la estatua en la peana fue de esas cosas de taberna: a que no la subes..., a que sí..., a que no hay huevos... y a un navarro le vas a decir tú eso. A puro huevo pero sin poleas ni h*stias. Y se hicieron varias alzadas además! Redios!

Lara Ubago dijo...

Hola

Resulta que Rosa Oteiza era mi bisabuela...que murió en los años 70, en Pamplona, sin conocer a sus nietos ni a sus bisnietos. Una historia triste y aún misteriosa.Hay cosas inexactas en lo que explicais: Jose Martinez de Ubago no estaba casado en esa época. Sencillamente tenía amores con Rosa , que era una joven humilde, por lo que no contempló el casorio, a pesar de tener varios hijos con ella, a quienes dió el apellido ( mi abuelo, Julio Martinez de Ubago, fue uno de ellos). Jose y Manuel eran ámbos arquitectos, el proyecto del monumento es de los dos. Pero no acaba allí el escándalo en torno a Rosa Oteiza..Supo, unos años más tarde, que Jose se iba a casar en Zaragoza con una mujer de su propia clase social y se presentó en la boda, con sus hijos, parando ésta y causando el lío que os podeis imaginar. Una valiente. Mi abuelo la daba por muerta y siempre me decía que yo me parecía a ella. Tengo curiosidad por saber si era así...nunca he visto de cerca las facciones de la estatua, ni foto alguna de Rosa.

Silvia dijo...

Ahora y a pocos días de iniciado el año 2011, a "la guarra" le han lavado la cara y "el honor". Se podría plantear la inauguración del monumento y pedir disculpas a Rosa Estefanía Oteiza por el "lamentable" olvido.