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martes, 2 de junio de 2009

Cuando llamábamos a "un sitio"

Por ELOY RABO
"Cabinero" a lo López Vázquez

Ayer paseaba con mi amigo Sanjurjo comentando que la redacción de este blog ha hecho un perfil en Facebook. No es que vaya contra las nuevas tecnologías, pero esto de Internet está haciendo que dividamos a los amigos de otra forma. Antes hablábamos de "conocido", "amigo" y "amigo íntimo". Hoy hay jóvenes que diferencian entre "amigo del Facebook" y "amigo de la cuadrilla", o así.

Sanjurjo me decía que los tiempos avanzan que es una barbaridad, y que hay un enorme salto generacional entre los que hoy tienen 18 años y él, a quien la serie de Naranjito le pilló ya con unos añitos, lo suficiente para verla... y así se ha quedado. Me contaba que los nacidos allá por 1990 apenas entienden el concepto "salir de casa a llamar al portero automático del amigo, a ver si bajaba a jugar". Y que a algunos les cuesta incluso coger el concepto, algo más básico, "llamar a casa del amigo".

Los que no nacimos con el móvil debajo del brazo, o encima de la oreja, recordamos la frustración de recorrer tres calles o más, llamar al timbre de Iñaki y oír: "No, que no va a salir, está estudiando". O no oír nada, porque Iñaki y sus padres se habían ido al pueblo. Cuando cuentas esto, Mikel, de 17 años, te pregunta: "¿Y no os había mandando un mail ni un mensaje para deciros que no estaba?". Y alucinas, claro.

Ni mail, ni SMS, ni gaitas. Lo más que podías hacer, en esos casos, era hablar como un pasmarote con un contestador de cassete (quien lo tenía parecía un extraterrestre, y más cuando la maquinaria empezaba a fallar y oías ralentizada la voz del padre de familia), para dejar constancia de que habías llamado.

Tampoco entienden que antes llamaras a casa de los padres de tu amigo, pasando por el casi siempre engorroso momento de saludar. Un saludo que a veces se resumía en "¿Está Inés?" o, si eras generoso, un "Hola, ¿está Inés?". Raro era el que se ponía de charleta con los padres de los amigos, en plan majo, convirtiéndose enseguida en blanco de las iras de la cuadrilla por pelota, aunque a los padres les encantase "ese amigo tuyo tan educado".

Si echamos la vista más atrás, conoceremos el caso de quienes tenían que ir al bar del pueblo, único sitio con teléfono, o a la cabina instalada en los bajos del Ayuntamiento. A veces, tras el paseo bajo la lluvia o nieve, llamaban a casa de los padres del amigo, o a la novia de Albacete, y se quedaban con un palmo de narices cuando nadie cogía. Porque antes, señores, llamábamos a los sitios, no a las personas. Y, si las personas no estaban en su sitio, a joderse tocaban.

Por cierto: muchos recordamos, aún hoy, los teléfonos de aquellos sitios. Tú recuerdas el de casa de tus padres, el de tus abuelos y el de tus colegas (eso sí, con seis dígitos, sin el prefijo); tus padres incluso puede que sepan el del amigo a cuya casa ibas a jugar habitualmente. Y, sin embargo, de memoria sólo sabes cuatro de los 200 que tienes en la agenda de tu móvil. Cosas que pasan, tiempos que avanzan.

6 comentarios: on "Cuando llamábamos a "un sitio""

la ratita presumida dijo...

Yo tengo una hermana 12 años menor que yo y algo así nos ha tocado vivir en casa. Parece de chiste, pero es verdad. Un día, estaba escuchando un disco LP, de vinilo, y cuando termino le di la vuelta. Mi hermana me miro y asombrada, me dijo: "Pero se escucha por el otro lado???!!" Ahí es cuando te das cuenta, o que eres muy vieja o que todo avanza muy rápido.

Anónimo dijo...

Tengo una tienda de objetos de los años 60,70 que gusta mucho a los más jóvenes, lo miran todo con cuiosidad y asombro. Se paran delante de los pick-up de hace 30 años con el mismo desconocimiento y perplejidad que nosotros mostrábamos delante de una gramola con trompeta de principios de siglo y compran teléfonos de los 60 por exotismo, no por nostalgia. Así que los verdaderamente "retro-retros" somos nosotros, ja, ja.

Redacción LTXD dijo...

Anónimo/a, querríamos conocer esa tienda. Si no te importa, ponte en contacto con nosotros a través de redaccion@latxistorradigital.com. Gracias.

Enrique dijo...

Precisamente estuve ayer hablando de esto mismo con unos amigos.

En cualquier caso, creo que ha sido todo un avance que podamos llamar a una persona y no a un sitio, ya que si quiero hablar con alguien y no está, no llamo.

Algo parecido me paso un dia que fui a saludar a un colega a su casa. Llamé al telefonillo como haría cualquiera, y en esto que entra un vecino que muy educadamente me pregunta ¿Subes? y yo le respondí, mejor espero a que conteste porque si no está la persona que busco me ahorro el viaje.

Haritz_karabantxel dijo...

en mi barrio ni tan siquiera utilizábamos el protero automático...todos sabíamos a donde caía la ventana de los amigos, así que solo tenías que bajar a la plaza y gritar: "Imaaanoooooollll bajas??" y punto...uno de los sonidos de mis veranos es ese, escuchar mi nombre a gritos por un par de amigos desde laplza a las 4 de la tarde para ir a la piscina...

también era jodido llamar a casa de los amigos, por que como dices tenías que primero contestar a los padres.Mi madre siempre insistía en que dijese "Buenas tardes"...a mi me parecía demasiado serio y como mucho decía hola...

Iñaki Murua dijo...

Menuda aventura el día que me quedé sin batería en el móvil... cabinas que tragaban las monedas sin más, bares sin teléfono público... Hasta que encontré un bar del siglo pasado, que tenía teléfono de la época, de los de rueda para marcar.