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Economía

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Breve Teoría del Estado postmoderno

Por ELOY RABO
Catedrático testicular

En Ciencias Políticas hay una asignatura que se llama Teoría del Estado. El Estado absolutista, el liberal, el socialista, el fascista. Vamos, lo normal. Deberían de empezar a plantearse la inclusión en el temario del estado postmoderno, que podríamos denominar como Estado hipócrita. Vale, es probable que ande de mal café, cabreado con la existencia o totalmente desengañado de lo que nos rodea. Pero, así en plan curso de verano, me apetece exponerles lo que pienso del fistro en el que vivimos.

Al loro cantimploro. El Estado postmoderno ya no es aquel que decía lo de "laissez faire", y que el mercado (sea económico o de votos) coloque a cada cual en su sitio. Yo lo veo como un giro de tuerca de los estados paternalistas; giro que, en este caso, va hacia el maternalismo mal entendido (y que me perdonen las madres, especialmente la mía). El Estado es hoy una progenitora amantísima que está ahí, vigilante disimulada del hijo, sin meterse demasiado en su vida... hasta que le preocupa. Es la madre del "Hijo, hija, es tu vida" que luego le pide al retoño que le eche el aliento para saber si ha bebido. Pero súmenle a esa "preocupación" un interés recaudatorio sin límites, a base de multas e impuestos, y tendrán como Estado la madre que nadie quiso tener.

Así son las leyes que nos rodean: las existentes y las que nos quieren colocar. Ejemplo uno: los radares de velocidad que, en un futuro, medirán lo que nos cueste hacer un tramo. A Mamá Estado no le harán falta pruebas de que el retoño ha corrido: le bastará con indicios. No necesitará hacerle una fotografía, sino que sacará la media. El aliento, vaya. Eso sí: mientras tanto, celebrará aplaudiendo con las orejas que las masas se compren coches de gran potencia. A más caballos, más potencia fiscal, y por ende más impuestos. Pero luego enjugará sus remordimientos poniendo una estampita mariana en el salpicadero y aquel rótulo del "No corrás, papá".

Pueden seguir con el modelo y aplicarlo en otros ámbitos: ejemplo dos, el alcohol; ejemplo tres, el tabaco. Mientras Mamá Estado se forra con los impuestos directos de ambas drogas, echa a los drogadictos fuera de su vista. Acabarán multando al personal con el método Koma (ya saben, "aquí huele como que han fumao"). Indicios, al fin y al cabo; lo mismito que con los radares.

El Estado postmoderno, el Estado hipócrita, "Mamá Estado" en definitiva, no es amoral: tiene su moral, y le gusta... pero dice no querer imponerla. Mientras, hace y deshace a través del talonario de multas y la fiscalidad (destino en lo universal). Por eso regula el aborto: para que no se le escapen impuestos de los abortos pagados en negro en clínicas ilegales. Por eso, un día de éstos, entrará a regular (por fin) la prostitución. No, no la abolirá, no se crean: le parecerá fatal, una explotación de la mujer y tal y cual... pero se limitará a convertirla en una actividad que, a través de los impuestos, le reporte pingües beneficios. ¿Liberalismo? ¿Libertad? Sí, por mis cojones; sensación de libertad y, además, videovigilada.


7 comentarios: on "Breve Teoría del Estado postmoderno"

Anónimo dijo...

A mi lo que me extraña es que no hagan un Decreto Ley para legalizar las drogas "blandas" y trincar también de ahí....

itzain dijo...

Lo que sois es unos/as intervencionistas de cuidado. Unos Evomorales del montón.

Como cualquier lider preclaro diría: "el mercado se regula solo".
El futuro es el mercado, no el Estado, so-comunistas.
No hay más que ver el mercado de la pesca, por ejemplo:
¿que acabamos con el bonito (no es pa tanto) y el atún? Se lo robamos a los negritos.
¿Que se acaba también allí? Nada es para siempre, a comer chicharro, etc...
Mercado, hermanos/as mercado...

Chantreano que se descojona dijo...

Los estados son unos monstruos que crecen exponencialmente a costa del contribuyente (sobre todo el asalariado), que quiera o no quiera, tiene que soportarlo todo sobre su débil espalda que se llama nómina. ¿Y para qué sirven? Para prohibir, inmiscuirse en los asuntos privados, regular para poder trincar más, adoctrinar...

Viva el anarco-capitalismo!!!

Aran dijo...

Eso! Y el liberal-cinismo también, pardiez!

Juli Gan dijo...

La asignatura de Teoría del "Astado" la aprobé por ciencia infusa, porque el pavo -señor catedrático- que la impartía tenía una voz tranquila, sin inflexiones tonales, aburrida, y la clase solía ser a las 3 de la tarde. El Estado hipócrita, de todas formas, siempre ha existido, ó coexistido con el resto de ejemplares de Estado que en la historia han sido. Hipócrita es la mentalidad de quienes nos pastorean.

Eloy Rabo dijo...

Coño, Juli Gan, la reflexión es cojonuda. Quizá es que en otros momentos no nos dábamos cuenta de tanta hipocresía porque el resto de defectos del sistema la eclipsaban, ¿puede ser?

M i K e L dijo...

Estoy leyendo un libro que recomiendo vivamente: "Los Numerati, lo saben todo de ti". Suena a libro de sectas pero ¡qué va! Espeluznante resulta el control al que nos sometemos de manera gustosa, acoj*nante todo lo que saben de nosotros los que manejan tendencias de gustos y gastos (que curiosamente se diferencian en una sola letra), y cómo eso se traduce en lo que votamos, en lo que comemos, bebemos, fumamos y deseamos. Las inocentes tarjetas de fidelización de los supermercados llevan un control de qué y cuándo compramos, de nuestros gustos; los blogs hablan de qué nos interesa, de qué criticamos, de qué nos place y hasta dan pistas sobre cómo captar nuestro voto para que la rueda siga girando al ritmo que le ponen los magnates (que con una letra más se convierten en mangantes muy fácil). Cuando acabe el libro me pido una colaboración en este magno blog para meteros un poco de miedo.

En cuanto a lo del estado, pues bueno, como soy un ácrata convencido me ahorro la bilis que iba a derramar. Salud, Eloy