Las entrevistas txistorreras

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El análisis y comentario político, de cuestiones navarras y del resto del mundo, nos lo da sin tapujos el politólogo y escritor Juan José Domínguez

Juan José Domínguez

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Economía

lunes, 24 de septiembre de 2012

La vida sigue igual



Como los años sabáticos en La Txistorra Digital duran más que un Gobierno de coalición de UPN y PSN, Eloy Rabo –nuestro analista de cabecera- vuelve para ilustrarnos y resumirnos es unas líneas cómo han sido estos quince meses. Un “decíamos ayer” de la no tan cambiante realidad de Navarra. ¿O acaso la realidad de hoy no es similar a la de hace quince meses cuando nos tomamos un merecido descanso?.




ELOY RABO
Con el rabo mata moscas 


Estimados nostálgicos txistorreros (dos puntos):

Ya sabrán que circula una historieta sobre un profesor universitario que, tras pasar varios años en el maco, cuando regresó a su clase comenzó la lección con un “Decíamos ayer”. De ser cierta esta anécdota, que me importa una gaita que se le atribuya a Fray Luis de León o a Fray Perico de los Palotes, no estaríamos ante un cachondo de marca mayor, sino ante un gran sabio que tenía claro que la realidad es tozuda y no cambia tan fácilmente.

Nosotros no hemos estado en ningún maco – y menos mal, porque viendo la hostia a la que derribaron la cárcel de Pamplona, lo mismo se nos podían haber olvidado dentro y acabar con nuestros testículos aplastados por las bulldozers -, pero sí hemos estado dispersos, ausentes y callados un buen tiempo. Y, sin embargo, podríamos recurrir a ese “Decíamos ayer” para demostrar que la cosa está más o menos como la dejamos. O sea: jodida de cojones.

Porque, en este tiempo, se nos han ido algunos (Fraga y Carrillo al otro barrio, Esperanza Aguirre a trabajar, dice), y han llegado pocos. Pero, por lo demás, y como canta Julito – otra de esas fortunas que se limpian el culo con los recortes y las amenazas de subir los impuestos a los ricos, porque tributan en USA -, “la vida sigue igual”. Seguimos en plan cainita, sin respetar ni a los fiambres (lo de Carrillo y Fraga han sido dos grandes ejemplos), y sin unirnos para, al menos, saber de dónde nos vienen los golpes. Continuamos preparando la vaselina cada viernes, tras el consejo de Ministros, para aplicárnosla en el ojete con cada medida gubernamental; creíamos que habría alguna que haría reventar el asunto, pero ya llevamos metidas, de manera consecutiva, varias pollas que jamás hubiésemos creído que nos cabrían. Nos han recortado el paro, los subsidios, las ayudas a la dependencia, la atención sanitaria y un largo etcétera; nos han subido el IVA y han hecho que la cultura sea un bien de lujo. Pero aquí, salvo cuatro pelaos de izquierda y otros tantos de la derecha, nadie levanta la voz más allá de lo tolerable. La vida sigue igual.

La realidad, sin cambios
Decíamos ayer que el Gobierno de Navarra era un polvorín, y que Barcina iba a deshacerse de Roberto Jiménez a la primera de cambio. Fue a la segunda, de acuerdo, pero fue. Decíamos ayer que el Reyno de Navarra Arena nos lo íbamos a comer con patatas, y hasta ha llegado a desaparecer el San Antonio de balonmano. Decíamos ayer que el circuito de Los Arcos era un lastre, y ahora es tal carga que hasta hay mentes preclaras que hablan de venderlo (¡no jodas!, ¿en serio?, como si algunos no lo hubiéramos dicho “cienes y cienes” de veces). La vida sigue igual... o, si nos apuran, un poquito más achuchada.

Por lo demás, la familia bien, gracias. Los Nabais siguen a hostia limpia, y ya de ellos solamente queda una placa en alguna puerta del Parlamento de Navarra. El Aralarkiri ha llevado a los de Zabaleta a ser fagocitados por los Bildus, que siguen sin hacer acto de contricción tan severo como la derecha querría; y aunque Arnaldo saque un librito y lo promocione con una frase de disculpa, Laura Mintegi hace la trececatorce cada vez que le preguntan por el asunto. Con una sonrisa, voz suave y buena planta; o sea, que dice más o menos lo mismo que los batasunis de toda la vida, pero vestida más de profesora universitaria de verdad.

Solo hay algo que haya cambiado notablemente: la cara de Roberto Jiménez. Y no hablo de sus palabras del pasado sábado, en las que pidió perdón por “abonar la mala imagen de la política” mientras se aferraba al sillón. No: me refiero... a que se ha dejado barba. Tal vez sea un intento desesperado de demostrar que él ha sido colega de Rubalcaba de toda la vida, hasta en lo estético. Pero dicen que, en Ferraz, cada vez que suena una armónica en la calle, salen a pedir que el afilador les deje preparado el cuchillo para rebanarle el cuello al de Pitillas. O eso, o es que Óscar López necesita tener el instrumental siempre en buen estado, ya que, a juzgar por las fotos recientes, debe de comerse los bocadillos de salami de dos en dos.

Lo de la política y los estómagos sin fondo es una unión endémica. En eso, también, la vida sigue igual.

6 comentarios: on "La vida sigue igual"

Zirikatu dijo...

Ongi etorri, Rabo Jauna.

Mikel Ortiz de Etxebarria dijo...

Ha vuelto la mala baba navarra! DE PM!

Anónimo dijo...

Oeoeoeo!! Qué alegria...!

Anónimo dijo...

qué alegría!!!! pero espero que LTXD vuelva completa... con mancheta y la txistorrada de cada día. Abrazos!!!!

Anónimo dijo...

Efectivamente todo sigue igual, aupa txistorra, a ver si meteis caña que esto está muy amodorrado!!!!

Juli Gan dijo...

Hau berri ona! Me alegro de que volváis a escribir y desempolvéis este blog. Sí, han pasado muchas cosas, y más que van a pasar.

Wilkommen!!