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Juan José Domínguez

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Economía

martes, 12 de abril de 2011

Verdades democráticas y la madre que las parió

Hacía mucho que no leíamos por aquí a nuestro corsario favorito, nuestro colaborador filibusteril. Desaparecido en combate, quién sabe si fagocitado por los carteles de precampaña, no daba señales de vida. Pero vuelve, con una reflexión sobre la política y la verdad, a día de hoy, en la política. Como siempre, repartiendo estopa con el garfio. Por mucho que se haya pasado un tiempo meditando, vuelve tal y como lo conocíamos. No hay duda: no nos lo han cambiado.

Por EL FILIBUSTERO
Verdad, verdadera

Y dirán ustedes, "con lo callado que estaba este ¿qué tripa se la habrá roto ahora?" Pues miren, es que me presenté a un concurso de comer berberechos de lata y como he perdido y encima terminé con un empacho de aúpa, estoy cabreado con el mundo, tan enfadado que he decidido meterme con la democracia. Sí, como lo leen, con la democracia, pero no con toda ella, sino con la “verdad democrática”.

Y es que nos ha dado por pensar que la democracia es la panacea y que todo lo que pase por un sistema democrático es infalible, tan infalible como lo que dice el Papa o como lo que limpia Mister Propper, que digo yo que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, si tan demócratas somos en Europa, ¿qué coño pinta aquí el Vaticano? Upss! Bibiana, perdona, que se me ha escapado el coño de la lengua, ¡perdón!, ¡del teclado! Seamos serios.

Cuando uno habla de la verdad democrática lo primero que debe preguntarse es de qué está hablando, y el problema que tenemos es que yo no lo tengo muy claro. Veamos, si tuviese que dar una definición de lo que entiendo por la “verdad democrática” diría que es aquella que se configura con una votación mayoritaria, es decir, se adopta como verdad aquello que decide la mayoría en una votación democrática. Da igual que sea mentira, da igual que falte a la verdad, da igual que sea una tontería, da igual que sea una estupidez: si hay mayoría democrática, es verdad.

Pongamos un ejemplo. Plan Navarra 2012, se aprueba por mayoría. Plan Moderna, se aprueba por mayoría. Ambos planes son un insulto a la inteligencia de todas las personas que se han molestado en leerlos, con excepción de las que los votaron, las que cobraron por hacerlos y las que viven de ello. Como es una mayoría democrática, ellos argumentan que ambos planes son maravillosos, pero no lo argumentan justificándolo en que tienen la mayoría, sino dando por sentado a todos los demás que ellos tienen la razón. Por Dios, que vuelvan los filósofos a la tierra y les enseñen a estos iluminados la diferencia entre tener la mayoría y tener la razón. Más ejemplos: en España, Ley Sinde, la reforma laboral, etc., y por aquí, si nos llegamos a dejar, Guendulain.

Ésas son las verdades democráticas, las que aprueban un conjunto de individuos que por ser mayoría en un hemiciclo determinado ya se creen en posesión de la verdad, es más, legislan sobre lo que es verdad o no. Viéndolo así, ¿a que no les extraña que los políticos sean tan reacios a los referéndums? Menos mal que la Constitución Europea la votaron los ciudadanos, porque si hacemos caso a la campaña en la que nos la vendían a través de Emilio Butragueño (¿no hay nadie con más credibilidad en este país?) íbamos apañados.

Con las verdades democráticas estamos vendidos. Miren ustedes, es así de fácil: si se juntan PSOE y PP para decirnos que la guerra está bien, será que están bien las guerras; si se juntan para decirnos que la energía nuclear es segura, será que las centrales nucleares son seguras. Palabra del Señor.

Tanto que se quejaba la intelectualidad de que hemos abandonado el humanismo, aquí hemos descubierto una nueva definición de “verdad”. En el caso de España, si es algo que dice solo el PP o solo el PSOE, no lo duden, es mentira, pero si lo dicen los dos a la vez, es “verdad”. En el caso de Navarra… prefiero no pensarlo, que aún me quedan berberechos por vomitar.

3 comentarios: on "Verdades democráticas y la madre que las parió"

Anónimo dijo...

En Italia, hace unos días. la Cámara de Diputados decidió que la chica esta que Berlusconi sacó de la cárcel después de trajinársela previo pago era oficialmente la nieta del ex presidente de Egipto.

En fin, como diría Bertolt Brecht, parece que se va a disolver el pueblo y a elegir otro para que se ajuste a la voluntad del parlamento

salud
William Munny

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo en que existe una verdad al margen de los consensos políticos y sociales. Es un hecho evidente. Pero el articulista parece que sólo ve "verdades democráticas" discutibles en una sola dirección. Por ejemplo, nso cargamos más de 100.000 niños al año abortándolos porque la mayoría del parlamento ha decidido que son seres vivos no humanos. Y nos quedamos tan tranquilos mirando apaciblemente el cielo morado.

El Filibustero dijo...

Al último anónimo. Estoy de acuerdo en que no están todos los supuestos, y seguro que habrá muchísimos más.
sin embargo, en el caso del aborto es diferente, pues quien abortan son las madres, no los políticos. Se les da libertad, por tanto es una opción de ellas y la responsabilidad es suya.