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Economía

lunes, 2 de agosto de 2010

Incultura, toros e identidades

Por LUIS FERNÁNDEZ
Aficionado de sol y sombra

Soy contrario a las prohibiciones y abolicionismos así que como aficionado taurino y respetando la democrática decisión de los parlamentarios catalanes, me ha disgustado que el Parlamento autonómico prohibiera la lidia de toros en ese territorio. Creo que la administración, ya sea estatal, autonómica o local debe controlar, supervisar y regular espectáculos que incidan en la salud, la seguridad pública o que no tenga justificación por costumbres o tradición alguna. La afición a los toros es popular y los aficionados y profesionales respetamos todos estos mínimos requisitos que he enunciado. Además, no es lo mismo la lidia de toros, la belleza plástica del ritual de la lucha a muerte que entabla el torero con un animal de indudable hermosura y valor, que arrojar a una cabra desde lo alto de un campanario.

Antes que el Parlamento catalán prohibiera las corridas de toros en Cataluña habría que decir que la fiesta de los toros ya languidecía en esta autonomía. Tan sólo existía una plaza que celebraba festejos, la Monumental de Barcelona, que únicamente se llenaba con la presencia del diestro José Tomás. Lo que no me queda muy claro es cuál ha sido el motivo por el que, deliberadamente, los legisladores no han prohibido los correbous, tradición taurina del sur de Cataluña, que no tiene nada que envidiar en cuanto a crueldad a las corridas de toros.

El ser o no taurino en este país no tiene nada que ver con sentimientos identitarios. No es una prueba de la españolidad de los ciudadanos. La afirmación de la identidad cultural catalana respecto a la española es uno de los factores, quizá no el único pero sí uno de los más importantes, que ha influido en esta prohibición. Junto a ella estaría la sensibilidad hacia la protección animal. Una causa digna aunque también abierta a la demagogia y al cinismo como ha sido en el caso de la prohibición en Cataluña.

El debate posiblemente seguirá en el candelero durante los próximos meses, dada la airada reacción con que los sectores más conservadores del país han recibido esta prohibición. El anuncio por parte del Partido Popular de que declarará la tradición de la lidia como un patrimonio cultural es una nueva estrategia electoralista y populista cuyo único fin es tensionar la relación entre el Estado y las autonomías. Los nacionalistas catalanes que quieran ver en esta aprobación un desquite ante la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Cataluña también están equivocados. Asimismo, el tratamiento de esta noticia en las portadas y en artículos de opinión de varios periódicos no ayuda, para nada, a calmar la situación. La reacción ante la prohibición no va a llevar sino a una espiral de declaraciones que terminará en un mayor enconamiento de las posiciones.

A pesar de mi disgusto por la prohibición creo que un hecho trivial, en comparación con los verdaderos problemas que tiene el país, pone de manifiesto la división de la sociedad española y contribuye al enfrentamiento entre Comunidades Autónomas. Donde la arrogancia de unos y el fanatismo de los otros termina por hacer de España un país deliberadamente inculto, que disfruta siendo inculto y que hace ya mucho tiempo que alardea de ser inculto. Con aboliciones y prohibiciones o defensas a ultranza terminaremos con la Democracia, que tardó en construirse y que supuso para este país un excesivo costo de muertos y de exiliados, además de un excesivo periodo de tiempo de falta de libertades, tanto individuales como colectivas. Pero, desgraciadamente, algunos lo han olvidado.

3 comentarios: on "Incultura, toros e identidades"

Altsasutik dijo...

Comparar la lidia con el Correbous tiene mérito. Incluso despeñar a un animal es menos cruel que la prolongada tortura que se inflije a los toros, por muy artística, botijera y hortera que sea. Pero en algo estamos de acuerdo: España es un país inculto. Mucho.

Anónimo dijo...

Si es dificil definir la cultura, ni te cuenta lo que cuesta la misma definición pero negándola.

¿Hay algún país, región, cuenca, comarca, barrio, calle que se pueda definir como culto? Yo, según mis criterios, no he encontrado ninguno. Ni Alsasua oyes, ni Alsasua.

Altsasutik dijo...

Alapues, comparte esos criterios compai...