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El análisis y comentario político, de cuestiones navarras y del resto del mundo, nos lo da sin tapujos el politólogo y escritor Juan José Domínguez

Juan José Domínguez

Hablemos de dineros...

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Economía

lunes, 28 de junio de 2010

Yo soy lo que soy, ¿y tú? ¡Libérate!

A liberarse tocan

Pablo es un chico adolescente que estudia en un pequeño pueblo de la provincia de Zamora, tiene 14 años, y no quiere ir al instituto. Le ruega a su madre Maite que le deje quedarse en casa. “¿Qué voy a hacer con este hijo? Siempre la misma historia”, piensa ella. Mañana es su cumpleaños y tampoco quiere ir a celebrarlo al instituto con sus compañeros de clase. Pablo debería estar contento, no todos los días se cumplen 15 años. Sin embargo su madre lo mira y lo ve desmejorado, pálido, flaco, con los ojos apagados. Maite se preocupa y decide ir a hablar con el tutor de Pablo. Éste le cuenta que su hijo ha bajado el rendimiento en los últimos meses, que las notas han empeorado, y que en clase se le ve completamente distraído. Ninguno de los dos, ni madre ni profesor, saben qué es lo que le puede estar pasando al joven, y Maite se dispone a volver a casa, más preocupada de lo que había llegado.

- Esa mujer que ha salido del despacho de Victor es la madre de Pablo- escucha Maite que dice un chico.
- ¿Qué Pablo?- pregunta el compañero que esta con él, - ¿el mariquita?.

Maite se queda paralizada. “¿Están hablando de mi? Estaba hablando de mi Pablo?”, piensa la mujer. De camino a casa, Maite medita sobre lo que ha escuchado en el pasillo del instituto, y entonces entiende todo. Le cuesta asimilarlo, quizá porque nunca había contemplado la posibilidad de tener un hijo homosexual. Pero Maite sólo piensa una cosa: “Es mi hijo, y la primera que lo tengo que apoyar soy yo”.

Llega a casa y coge el teléfono. Habla con su amiga Berta, que además es su jefa, y le pide permiso para no acudir al trabajo en dos semanas, “tengo un asunto personal a tratar”, le explica Maite, “ya te contaré”. Una vez colgado el teléfono, va a su cuarto y saca de su armario la maleta de viaje. Mientras la esta llenando aparece Pablo.

- ¿Mamá?, ¿a donde vas?
- Prepara tu maleta, nos vamos.
- Pero, ¿a dónde?
- ¿No estabas loco por ver los Fiordos de Noruega? Pues ahí vamos a pasar unos días. Si no perdemos el avión, claro.

Quizá no conozcas a Pablo, pero si a tu amigo Adrián, a tu prima María, a tu vecina de 17 años o a otra persona en similares circunstancias. Porque es triste, muy triste que en pleno siglo XXI siga habiendo personas que son discriminadas por enamorarse. Personas que son discriminadas en las aulas por culpa de esta sociedad cada día más pobre en valores, personas como Juan Torres y Gerald Rainer, que demandaron a su jefe porque el individuo “estaba harto de enfermos mentales”. Similar el caso de una pareja homosexual que fue despedida en Cataluña por ser seropositivos, portadores del VIH. Lo cierto es que en más de 80 países sigue siendo ilegal la homosexualidad, y en 8 de ellos se castiga con pena de muerte.

Hoy es 28 de junio; para muchos un día insignificante, para otros un día marcado en la agenda porque se cumplen 41 años de los disturbios de Stonewall (Nueva York 1969), disturbios que sin duda marcaron un antes y un después en la liberación homosexual (por ello es el día del Orgullo LGTB).

Mucha gente no entiende que haya un día en el que se celebre el “Orgullo LGTB”. Para eso debería existir también un día del “Orgullo Hetero”, piensan. Yo, sin embargo, defiendo un día así. Es cierto que no es un merito el tener una condición sexual u otra, eso es algo que comparto; pero, a día de hoy, ¿cuántas personas, especialmente adolescentes, no admiten y aceptan su orientación sexual? Y es que no sólo uno debe estar orgulloso de su orientación sexual un día, o una semana. Lo tiene que hacer durante toda una vida. Pero si la gente tiene miedo, es por culpa de esta sociedad, por culpa del conservadurismo que aún cala en parte de este país. Y creo que es positivo que personas homosexuales “famosas” (vease por ejemplo el Juez Grande Marlaska) acepten su orientación sexualmente abiertamente, creo que es bueno para aquellos adolescentes que no saben que hacer.

Entiendo a quienes no valoran un día como el de hoy, pero les animo a ir a una manifestación del Orgullo. Estoy seguro que cambiaran de opinión. Porque la imagen que tienen es la que la televisión ofrece, una imagen totalmente comercial e irreal. Yo he estado dos años en la manifestación central de Madrid, y el ambiente es inimaginable. Respiras libertad y felicidad. Ves como mayores y jóvenes, hombres y mujeres, homosexuales y también heterosexuales, reivindican pacífica y festivamente la igualdad real del colectivo LGTB.

Sí, sí, sí. Claro que es necesario un día como este. Porque sigue habiendo jueces como el señor (si se le puede llamar así) Calamita, adscrito al Opus Dei, quien llegó a afirmar que “los niños adoptados por homosexuales son cobayas humanas”. Porque el asesino confeso de Isaac Pérez Triviño y Julio Anderson (una pareja homosexual asesinada en 2006 en Vigo) fue absuelto por un jurado popular (por lo visto compuesto por homofobos), alegando defensa propia por miedo a que fuese violado el acusado.

Siempre he sido partidario de que cada cual tenemos que vivir nuestra orientación sexual con naturalidad, no tenemos que gritar nuestra sexualidad ni esconderla y negarla.
Sigo pensando igual, pero hoy quiero a través de estas líneas hacer un canto al amor y a la libertad. Hoy con este artículo quiero dar las gracias. Gracias a todos quienes me respetáis y me queréis por ser quien soy y como soy. Pero especialmente gracias a vosotros. Gracias a mis padres y mi familia. Y gracias también a vosotros, Iker, Christian, Viana, Matias, Baster, Patxi. Gracias, porque habeis conseguido que todo sea mucho más fácil. Os quiero. GRACIAS.

2 comentarios: on "Yo soy lo que soy, ¿y tú? ¡Libérate!"

Javier Lorente dijo...

Aplausos, nada más que añadir. Me he quedao con el gusanillo de que tal le fue a Pablo a la vuelta de Noruega!

Javier Álvarez Montero dijo...

Ponle el final que más te guste. El mio es este:

Maite aprovecha las vacaciones para hablar despacio con su hijo, y le devolvio aquella sonrisa tan dulce, hizo que sus ojos brillasen de nuevo.

Al volver a Zamora, Maite hablo con el resto de la familia y les conto lo que pasaba. Luego fue a hablar con Victor, el tutor de Pablo, y le explico la situación. Él se comprometio a tratar la temática LGTB en clase, con absoluta normalidad. Pocas semanas después, Pablo era aceptado y querido por el resto de sus compañeros. ¿Qué había cambiado? Entre otras cosas, que los adolescentes habían dejado de lado la ignorancia, y conocieron más al colectivo LGTB. Entre otras también, porque Pablo comenzo a respetarse a si mismo, primer paso para que los que esten a su alrededor, también le respetwn.