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Economía

miércoles, 30 de junio de 2010

Cuando las cosas se arreglaban a golpes

Por JAVIER DOMÍNGUEZ
Ochentero de nacimiento y mente


Ayer comentaba con mi compañero Juan Carlos de Rojo que, hace unos años, todo se arreglaba a golpes. Y no me refiero a que, cuando yo era pequeño, y dos chicos o dos chicas se llevaban mal, acababan diciendo aquello de "te espero a la salida" y se cascaban sin piedad. Hablábamos de aquellos remedios caseros para las cosas que no funcionaban, y que misteriosamente volvían a "pirular" con un par de palmaditas o un buen golpe con el puño cerrado.

Dice el acervo popular que en este país, sea cual sea, no somos de leer las instrucciones. Que nos va más el riesgo de coger el cacharro, sea cual sea, encenderlo y empezar a toquitear. Aquello era todavía más común en la época analógica, cuando las televisiones de antena convencional, los vídeos, los cassetes, los walkman y las radios de sintonización manual. ¿Quién no recuerda a su abuelo o su padre dándole un golpe al mueble de la tele cuando se iba la señal y aparecía nieve... y la arreglaba? ¿Quién no ha dado un golpe a una radio porque no se oía bien... y ha conseguido solucionarlo? El mamporro y la colleja solucionaban, misteriosamente, muchos desajustes.

Hoy, aquel mundo analógico no existe. Las radios tienen sintonizadores digitales, las televisiones funcionan con TDT, y a los reproductores de CDs no les sirve de nada un golpe: es más, les provoca un salto en la canción. Los golpecitos cuando la cinta arrastraba en el walkman resultan inútiles en un iPod, y el mamporro al DVD no hace que deje de hacer ruido. Hemos pasado de la sociedad analógica, con problemas que solucionábamos o parcheábamos a palmadas, a la sociedad digital... que no significa, precisamente, que haga falta golpear con el dedito. Hemos pasado del golpetazo y tentetieso a un sistema binario en el que la solución es otra: apagar y encender.

Lo que pasa es que también hemos olvidado encajar los mamporros de la vida, los que antes, a veces, nos arreglaban. No queremos sufrimientos, no queremos golpes... y tampoco nos sirve lo de reiniciar. La vida no puede apagarse y encenderse, resetear todo y empezar de cero, escaneando el disco duro en busca de errores. Se nos ha olvidado aquello. Quizá también forme parte de la evolución de la sociedad.

Ah, se me olvidaba. Los niños siguen quedando a la salida. Sólo que ahora lo hacen en Tuenti o Facebook y organizan auténticas batallas campales, en plan 300. Y, a los niños de ahora, nadie se atreve a darles un cachete a ver si vuelven a sintonizar bien.

3 comentarios: on "Cuando las cosas se arreglaban a golpes"

Anónimo dijo...

Que no se dice apagar y encender, so antiguo. Se dice reiniciar.

JD dijo...

Más antiguo que la moto de Argantonio, sí, señor. "Apaga y enciende", es cierto, ha sido ya obviado por la expansión del "reinicia" o incluso "resetea". Tomo nota.

M i K e L dijo...

Qué buen post! He disfrutado un montón porque yo soy de esos "pringaos" que arreglan el aparataje informático de los colegas, que se han dedicado a darle "golpecitos" (con martillo pilos, a su llave USB que se había quedado atorada