Las entrevistas txistorreras

Sea con preguntas de nuestros lectores o sea respondiéndonos a nosotros, no tienen desperdicio. Y hay quien se atreve a responder...

Entrevistas

Incorrección política

El análisis y comentario político, de cuestiones navarras y del resto del mundo, nos lo da sin tapujos el politólogo y escritor Juan José Domínguez

Juan José Domínguez

Hablemos de dineros...

Con lo que nos cuentan El Filibustero y Jesús Jiménez, "Er Jimi", entendemos de fábula las cosas de la Economía navarra y del mundo

Economía

lunes, 30 de mayo de 2011

Epitafios y disquisiciones


Las despedidas hay que hacerlas con tiempo y con margen, que luego todo son prisas. Y hay despedidas que, en lo moral y en lo anímico, cuestan mucho hacer. Por eso, hay que ir abonando el terreno. Hay cosas que no entendemos, pero que a los txistorreros y txistorreras nos llevan a pensar que se puede, y se debe, bajar la persiana. Eloy Rabo se pide escribir un epitafio a priorísitico. Y le ha salido esto.


Por ELOY RABO
Sacando el pañuelo

Piiiii... Piiii.... Embutidos Arga, ¿dígame? Hostias. ¿La Txistorra? ¿Quién es? Soy Eloy. ¿Qué Eloy? Rabo, el de las columnitas. Ah, hola, Rabo. ¿Qué es eso de los embutidos? Nada, que nos hemos abierto una charcutería, ya ves "truz". ¿Y el blog? Entre tantas lonchas de mortadela, apetece entre poco y nada sacar cositas. Andamos en un proceso sosegado de reflexión. Coño, como el PSN. Sin faltar, tío. Es verdad, perdona. Entonces, ¿no hay más blog? Lo mismo no. ¿Y eso? Cuestiones varias: gente que no manda las entrevistas que les pides, o mejor dicho, les ofreces... Plumillas que te acusan de mangar fotos de su periódico, incluso metiendo la gamba, y olvidando que no nos llevamos un duro por el blog... Navarra es ansí. Ojiplático me dejas, rey. Ya, imagino. Entonces, ¿quieres mortadela, un salchichón de jabugo muy rico que tenemos...? No, no. Yo llamaba por si queríais alguna columna, o algo. Pfffff... yo qué sé, tú manda, que lo mismo cuando acabe de envasar al vacío este chorizo de Pamplona nos da por colgar algo. Le veo más bajo que los resultados de CDN. Qué quieres que te diga, así es, pero sin Burguete. No sé, oigan; ¿y reinventar el asunto? Para reinvenciones ya están los que pegaban carteles batasunos y ahora visten de traje y pin azulito. No hay hueco para tanta reinvención a este lado del Ebro, forastero. Bueno, bueno, ustedes verán. Yo mando cosas, si eso, hasta nueva orden o hasta que chapen el chiringuito definitivamente. Bueno, pos vale, pos bien, pos me alegro. ¿Puedo saludar? Saluda. A la Virgen de Ujué, a la Virgen del Yugo, a la Virgen del Camino que ahora se incluye en el Complejo Hospitalario de Navarra. Ah, y a Jorge Nagore y a Luis Ciges. Bien saludados todos. Entonces, ¿alguna fecha para el cierre definitivo? Se verá, se estudiará. Pero la cosa tiene fecha de caducidad, entiendo. La tiene. Vale, vale. Pues un placer. Otro. Nos vemos en los bares.
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miércoles, 4 de mayo de 2011

La importancia de los clásicos

El resumen de todo esto es que el Madrid ganó la Copa, el Barça se llevará la liga y los culés jugarán la final de la Champions League. Pero El Filibustero no se queda en el deporte, y reflexiona sobre la importancia de estos clásicos futbolísticos que centran la atención mediática y parecen tener el poder de paralizar todo un país. No en vano, las movilizaciones para la celebración de la victoria tienen más gente que el 99% de las manifestaciones que se convocan en España. Pues eso: país.



Por EL FILIBUSTERO
Jugando al tiqui-taca


Ni crisis ni terrorismo ni gaitas en vinagre, lo que ahora importa en España son los clásicos. Y no me refiero a Góngora, Quevedo o Cervantes, ni siquiera a Jardiel Poncela o Pedro Muñoz Seca, ni Murillo, Goya o Sorolla, sino a los partidos de fútbol entre el Fútbol Club Barcelona y el Real Madrid.

Del cielo le ha caído al gobierno en forma de pelota de fútbol el circo que necesitaba para entretener a la población. En un momento crítico como son los prolegómenos a una dura batalla electoral, la atención de los ciudadanos (más de trece millones de personas siguieron la final de la copa del rey de fútbol) está en si pasarán a la final de la Champions los de Messi o los de Ronaldo.

Y no es casualidad. Se ve que tanto cantar canciones religiosas en el coro le han servido para algo a la mujer de Zapatero, porque no hay duda de que, a su marido, alguien un cable le ha echado. No es cosa nueva, en un momento dramático para la economía nacional como vivimos el verano pasado, va la selección española y gana el Mundial.

Que la gente esté interesada en lo que hacen veintidós millonarios en calzoncillos con una pelota no es ningún problema. A todo el mundo le gusta el espectáculo. El problema es que nos creamos el centro del universo por invertir cientos de millones de euros en darle patadas a un balón y eso nos haga olvidar otras obligaciones como las de pagar impuestos o no hacer EREs fraudulentos.

El impacto del deporte es increíble: familias en paro, malas expectativas en el horizonte, y comienzan a salir como setas maquinitas para hacer apuestas deportivas. Por no hablar del empleo que da a los cantautores de goles, o a aquellos ingeniosos comentaristas que año tras año repiten aquella de “si llega a entrar es gol”.

Es un mundo curioso. Estos días he visto que salía en las noticias Sandro Rosell, el presidente del Fútbol Club Barcelona, con motivo de una recepción que daba el rey de los españoles a sus altezas quataríes. Me llamó la atención la presencia de este señor en la Zarzuela mientras la preocupación de los técnicos de televisión española el día de la final de copa era subir los decibelios para que no se escuchasen los pitidos de los catalanes al sonar el himno español.

¿Fachada, diplomacia, negocio o circo? Un poco de todo.
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lunes, 2 de mayo de 2011

A 110, ahorramos 94 (y somos 48)

Pueden creerse el dato de que circular a 110 km/h nos ha hecho ahorrar 94 millones en petróleo, como dijo el otro día el Ministro Miguel Sebastián. Pueden no creérselo. Pueden comparar los 94 millones con grandiosas inversiones gubernamentales, o pueden pedir que nos repartan la pasta ahorrada, que falta nos hará. Pueden hacer todo eso... o pueden leer cómo lo hace nuestro colaborador esporádico, don Benito.


Por BENITO EL GARBANCERO
Académico decimonónico

Puede que sí, o puede que no. Vivimos en una permanente indefinición de la que, perdónenme, le echo la culpa, en buena medida, a Internet. Antes, resultaba my fácil, e incluso tolerable socialmente, creerse los comunicados oficiales. El cuño de cualquier institución daba marchamo de verosimilitud a cualquier cosa. Hoy, gracias a o por culpa de la Red, eres un canelo si, a la primera de cambio, te crees los datos de los mandamases. Es verdad que hay cloacas en todas las instituciones, y en esas cloacas suelen alojarse especialistas en enmascarar como realidades hechos vanos, poniéndolos bonitos en notas de prensa creíbles.

Es el caso de la reducción de la velocidad máxima en autopistas y autovías. Hace unos días, el Ministerio del ramo hizo públicos unos datos con los que concluía que se habían ahorrado hectolitros de petróleo con la medida. Decían que alrededor de 94 millones de euros en oro negro. Esa hermosa cifra pecuniaria se obtenía de calcular cuántos litros de combustible se habían gastado en marzo de 2011 y compararlos con los gastados en marzo de 2010. Eso sí: el precio empleado como referencia era el actual, lo cual ya induce a error teniendo en cuenta que el doblón al que pagamos la gasolina hoy pesa mucho más que el maravedí con el que la pagábamos el año pasado.

Pero, crédulo de mí, y aunque pasara ese informe por el tamiz de la eterna duda, acababa por pensar que sí, que era posible que se hubiera bajado notablemente la factura energética en ese campo. Hasta que me topé con un artículo, parece que bien documentado, en el que se afirma: a) que el mes de marzo de 2010 no nos vale como referencia, porque fue un pico de consumo de gasolina; b) que la Semana Santa de este año ha sido en abril; c) que este año la gente usa menos el coche, porque la crisis va in crescendo; y d) que, en conclusión, el informe gubernamental es una filfa. Recomendable, pues, su lectura íntegra.

Si Internet no existiera, desde luego, no me hubiera enterado de esos datos que hacen, cuando menos, dudar de la sacrosanta palabra oficial. Por eso digo que los blogs, los confidenciales y las redes sociales nos meten de lleno en la indefinición de no creer ni a nuestro propio padre... si un confidencial le lleva la contraria.

De todos modos, y ya puestos, los 94 millones de euros de ahorro me parecían, con perdón, más bien calderilla. Lo digo porque estamos quitándonos de conducir, o de pisar el acelerador, y acabamos por ahorrar 94 millones de euros, con los que:
- solamente pagaríamos dos nuevas terminales de aeropuerto como la de Noain (que sirve para más bien poco);
- no nos llegaría para pagar un aeropuerto fantasma como el de Castellón, que ha costado 150 millones de euros y no tiene ni la licencia para operar;
- o no llegamos a cubrir ni el 10% de lo previsto como inversiones del Plan Energético de Navarra.

Cuando estas inversiones las inauguran los políticos, bien que dicen que son necesarias pero no excesivas. Lo dicho, 94 millones son calderilla. Ahora bien: estaría dispuesto, generosamente, a que el Ministro Sebastián repartiera, a escote entre los españoles, los 94 millones de euros ahorrados. Porque cada uno hemos ahorrado... ¡2 millones de euros! Impresionante. No me lo creo, Sebastián. No ahorro yo eso, con mi sueldo, en toda mi luenga vida. Y, lo que es peor: si nos dieran los 2 millones de euros a cada uno, Belén Esteban se llevaría 3’2. Los 2 millones del ahorro, y sus 1’2 millones de sueldo. País de chiste.

Nota aclaratoria posterior: ya me resultaba aquello raro, vive Dios. El cálculo lo hice mal y son dos euros por habitante. Que sí que puede ser, vale, aceptamos barco. En lo que no cambia el asunto es que, si nos reparten dividendos estatales, Belén Esteban suma a lo repartido un sueldazo digno del Fondo de Reptiles.
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